Se sirve entre 12 y 14 grados en copa de vino generoso para mostrar toda su complejidad aromática.
Guía rápida
Setas, carnes blancas, jamón ibérico, quesos curados, guisos especiados, frutos secos y verduras a la parrilla.
Debe guardarse en vertical, en un lugar fresco, oscuro y estable. Abierto, conserva bien sus matices durante varios días si permanece bien cerrado.
Amontillado, elegancia seca y profundidad
El Amontillado de Jerez es un vino generoso de carácter sofisticado, reconocido por una doble crianza que une frescura inicial y complejidad posterior.
Nacido de la uva Palomino Fino, comienza bajo flor y culmina mediante crianza oxidativa. Ese recorrido lo convierte en uno de los estilos más emblemáticos y apreciados del Marco.
Elaboración y crianza del Amontillado
La elaboración se inicia con una fase de crianza biológica bajo flor en botas de roble. Cuando el velo desaparece, el vino entra en una etapa oxidativa que profundiza su perfil.
El sistema de soleras y criaderas permite desarrollar un equilibrio notable entre frescor, avellana, hierbas secas, madera noble y una persistencia muy marcada en boca.
Del velo de flor a la oxidación
El nombre Amontillado alude al estilo de los vinos de Montilla, en la vecina Córdoba, que gustaban mucho en Jerez a comienzos del siglo XIX. Con el tiempo la palabra pasó a designar un tipo propio de la zona: un Fino que, tras años bajo flor, continúa su crianza al aire.
Esa doble vida es su seña de identidad. La primera etapa le da finura y frescura; la segunda, color ámbar, estructura y notas de avellana y madera noble. Existen Amontillados de edad certificada, como los VOS y VORS, que superan con holgura los veinte y los treinta años de envejecimiento.
Cómo se expresa en copa
Color ámbar brillante con reflejos dorados y notable limpidez.
Notas de avellana, hierbas secas, madera noble, vainilla y recuerdos salinos y balsámicos.
Seco, elegante y persistente, con unión equilibrada entre frescura y profundidad oxidativa.
Muy versátil con setas, carnes blancas, jamón ibérico, quesos curados y cocina especiada.
Qué comer con un Amontillado
Consomés, sopas de ave y cremas de verduras: es uno de los pocos vinos que se atreve con los platos de cuchara.
Setas salteadas, alcachofas, espárragos o verduras a la parrilla, donde su punto de avellana encaja con el sabor de la tierra.
Pollo, pavo, conejo y quesos curados de oveja. Aporta estructura sin apagar los sabores.
Resolvemos tus dudas sobre el Vino Amontillado de Jerez
¿Qué es el Amontillado de Jerez?
Es un vino generoso seco que combina dos crianzas: comienza bajo velo de flor, como un Fino, y termina con crianza oxidativa, lo que le aporta mayor complejidad aromática y color ámbar.
¿En qué se diferencia del Oloroso?
El Amontillado pasa primero por crianza biológica antes de la oxidativa, mientras que el Oloroso se cría exclusivamente de forma oxidativa desde el principio, lo que lo hace más corpulento y oscuro.
¿Es un vino dulce o seco?
El Amontillado tradicional de Jerez es seco. Existen versiones abocadas o medium en el mercado, pero el estilo clásico no lleva azúcar añadido.
¿Con qué se marida el Amontillado?
Combina bien con setas, carnes blancas, jamón ibérico, quesos curados y frutos secos, gracias a su equilibrio entre frescura y profundidad.
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